Tumbado al borde de mi cama, empecé a cavilar sobre mi existencia, algo que con frecuencia suelo disfrutar, visualice cuan pequeños somos con relación a todo, y lo poco que sabemos de muchos temas, nadie sabe exactamente que hay después del final del universo, tenemos un radio observable de apenas unos 13 mil millones de años luz, todavía no sabemos que hay en el fondo de los océanos, y mucho menos los grandes misterios que se ocultan en el cerebro humano.
Entonces se apoderó de mi una fuerza indescriptible de lo que podría ser el sentimiento de terror o de curiosidad, es como si mi pez beta en la pecera de mi sala quisiera adentrarse a investigar con algún tipo de máquina lo que hay más allá del portón de mi casa, aunque tuviese inteligencia sería una misión muy loca y probablemente moriría en el proceso.
¿Qué sentido tiene este mundo si no hay observadores para apreciarlo? la respuesta es simple: ninguno.
Las leyes de la física rigen nuestro universo, pero entre más diminuto se vuelve todo, ya las leyes físicas no importan, y empiezan a funcionar las de la cuántica.
¿De dónde viene la energía que desprende cada humano?
La ciencia dice que somos un cerebro cargado de electricidad con conciencia, que al estar cerca de morir genera una alucinación en donde vemos un túnel y seres queridos. Pero a todo esto: ¿Qué tan real es la muerte? hay una teoría de los multiversos en donde se da la explicación a lo que podría acontecer al morir, y es misterioso que todo se parezca tanto al libro: Muchas vidas, muchos maestros de Brian Weiss.
¿Por qué ya no soy Ateo? porque la negación de algo también nos convierte en ignorantes como el pez de mi fabula. No puedo asegurar por el método científico que algo existe o no, porque somos tan efímeros que es casi imposible entenderlo.
Lo más irónico de todo es que ante la incógnita de lo que hay después de la muerte, todos lo sabremos y quizás más pronto, de lo que podemos imaginar.
miércoles, septiembre 04, 2019
viernes, marzo 15, 2019
Esos recuerdos de la acera tan enorme
Hace algunos días, me dispuse a hacer un ejercicio mental, que constaba en recordar el pasado, ir tan lejos como pudiese ir, recuerdo algunos detalles de mi ciudad, que ahora no puedo ver de la misma manera, por ejemplo San José parecía una ciudad gigante, además la comida en general a veces era demasiada y aunque yo era bien goloso (No por nada me gané el apodo de Gordo, cuando el concepto Bullying no existía en mi país).
Un ejemplo claro se puede ver en las galletas rondelas, que se comercializaron en aquél entonces y que eran muy comunes en las meriendas de los recreos, (Claro eran otros tiempos, en donde pensábamos que la leche era buena, y la recomendaba hasta la Rana Rene por el televisor). Hace poco la empresa Pozuelo volvió a relanzar las galletas, y lo primero que pensé fue: ¿Por qué son tan pequeñas? luego leyendo una nota en la nación, me di cuenta que se utilizaron los mismos moldes y el recuerdo de mi vida pueril, me hacía verlas de manera gigante.
El cerebro humano tiene un tope, y a eso la psicología le ha llamado: "amnesia infantil o amnesia de la niñez", en realidad no somos capaces de recordar todo, y apenas nos encontramos frente a pinceladas de lo que fue nuestra vida.
Además en esos primeros años de vida, somos un poco más soñadores, todos pensamos que seremos tan grandes como Roger Federer, siendo número 1 por varios años, he incluso ganando torneos importantes, ya sé que no sólo me refiero al ámbito del deporte, sino a cualquier cosa que pensemos estudiar, astronomía, geología, publicidad, cualquier cosa. Conforme pasan los años buscas sentirte lleno con lo que haces, y logras alguna estabilidad emocional.
Pero son las marcas, como Nintendo, como Ducktales, que han entendido que pueden devolvernos esos recuerdos, para poder sentirnos vivos, porque se extraña con mucha nostalgia esa época, porque muchos de esos recuerdos, también vienen de la mano con personas que ya no están junto a nosotros. Gente que jugó con nosotros a una Nes, que se sentó frente al televisor a ver Ducktales con nosotros, a veces un abuelo, hermano, o amigo.
Yo por ejemplo recuerdo cuando le enseñé mi colección de figuras de acción de los X-men a un muchacho que vivía por el barrio, su expresión de felicidad al verlos, me reflejaba en él porque yo sentía exactamente lo mismo. Pero hace más de 10 años le arrebataron la vida. Pero cada vez que veo una figura, recuerdo esos momentos.
El mundo en realidad, no es tan grande como nosotros creemos, y detrás de todos los número 1, hay muchos números repartidos que jamás serán ese que levanta las copas de oro. Pero la nostalgia siempre será nuestra fiel amiga para poder ver atrás, y revivir esos recuerdos con olores, sabores, objetos, porque al final aunque la gente cree que es una acción superficial, allí van envueltos miles de sentimientos.
Por eso cuando vemos fotografías del pasado, nuestro corazón se hace un puño, vemos con ojos cansados y suspiramos.
Un ejemplo claro se puede ver en las galletas rondelas, que se comercializaron en aquél entonces y que eran muy comunes en las meriendas de los recreos, (Claro eran otros tiempos, en donde pensábamos que la leche era buena, y la recomendaba hasta la Rana Rene por el televisor). Hace poco la empresa Pozuelo volvió a relanzar las galletas, y lo primero que pensé fue: ¿Por qué son tan pequeñas? luego leyendo una nota en la nación, me di cuenta que se utilizaron los mismos moldes y el recuerdo de mi vida pueril, me hacía verlas de manera gigante.
El cerebro humano tiene un tope, y a eso la psicología le ha llamado: "amnesia infantil o amnesia de la niñez", en realidad no somos capaces de recordar todo, y apenas nos encontramos frente a pinceladas de lo que fue nuestra vida.
Además en esos primeros años de vida, somos un poco más soñadores, todos pensamos que seremos tan grandes como Roger Federer, siendo número 1 por varios años, he incluso ganando torneos importantes, ya sé que no sólo me refiero al ámbito del deporte, sino a cualquier cosa que pensemos estudiar, astronomía, geología, publicidad, cualquier cosa. Conforme pasan los años buscas sentirte lleno con lo que haces, y logras alguna estabilidad emocional.
Pero son las marcas, como Nintendo, como Ducktales, que han entendido que pueden devolvernos esos recuerdos, para poder sentirnos vivos, porque se extraña con mucha nostalgia esa época, porque muchos de esos recuerdos, también vienen de la mano con personas que ya no están junto a nosotros. Gente que jugó con nosotros a una Nes, que se sentó frente al televisor a ver Ducktales con nosotros, a veces un abuelo, hermano, o amigo.
Yo por ejemplo recuerdo cuando le enseñé mi colección de figuras de acción de los X-men a un muchacho que vivía por el barrio, su expresión de felicidad al verlos, me reflejaba en él porque yo sentía exactamente lo mismo. Pero hace más de 10 años le arrebataron la vida. Pero cada vez que veo una figura, recuerdo esos momentos.
El mundo en realidad, no es tan grande como nosotros creemos, y detrás de todos los número 1, hay muchos números repartidos que jamás serán ese que levanta las copas de oro. Pero la nostalgia siempre será nuestra fiel amiga para poder ver atrás, y revivir esos recuerdos con olores, sabores, objetos, porque al final aunque la gente cree que es una acción superficial, allí van envueltos miles de sentimientos.
Por eso cuando vemos fotografías del pasado, nuestro corazón se hace un puño, vemos con ojos cansados y suspiramos.
jueves, diciembre 06, 2018
Volviendo a vivir - Pink Floyd
Vivimos pensando en lo que no pudo ser, y muchas veces nos perdemos una vida en la que sólo venimos a probar nuevos sabores, experiencias y a conocer gente. Un regreso a la vida como cada vez que escucho una canción de Pink Floyd.
Todo añoramos el pasado, porque la melancolía es un sentimiento que también genera inspiración, aquellos momentos, sonrisas, compartir, la comida que alguna vez degustamos. Pero en esa inexperiencia del pasado, no somos conscientes de que todo es tan efímero como un momento, ni siquiera nos detenemos a cavilar, que estamos tejiendo recuerdos.
Todos caemos, todos nos levantamos, o nos hundimos más, pero lo cierto es que en ese lapso, lo único real es el tiempo, el cual nunca perdona a nadie, el mismo que vemos con ojos cansados, canas o calvos, nos retrocede a pensar en el yo de ese momento, que veía todo eterno, y en cierta forma lo es, porque se trataba de un recuerdo.
Somos humanos con muchos sentimientos.
domingo, octubre 28, 2018
La trompeta que apunto justo al centro de mi psique
Tomé un autobús, con un destino importante, dejé el miedo en mi casa, pues el impulso hacia la meta, era mucho más grande que mis miedos, encontré un camino que rebosaba de dicha, amor y experiencias.
La maleta era muy ligera, no necesitaba demasiado equipaje para aventurarme a encontrar una explicación, una voz que me escuchara, y un corazón que latiera en su cuerpo.
Lloré mucho, como si fuese un niño aflijido, pero también lloré de felicidad, y el sol ese día alumbraba más mi rostro, parecía ser una explicación lógica de lo que es la vida, un adiós eterno, sin embargo éfimero en los pasadisos de la memoria.
Era egoísta y sólo pensaba en la eternidad, en lugar de disfrutar una pintura no por su duración, sino por el recuerdo en mi memoria. Quizás conocí mucha gente y cometí muchos errores, a lo mejor y ni siquiera piensan en mí o directamente me odian, pero eso no importa, lo realmente valioso es el recuerdo que tengo de todos ellos, en los momentos que me hicieron sentir lleno mi corazón.
Ojala pudiese tocar la puerta de cada una de sus casas y agradecerles aunque en su etapa actual vivan con hijos, esposo o ya ni siquiera habiten el mundo, ojala pudiese decir lo orgulloso que me siento de quienes son a pesar de que el tiempo haya pasado, y el vinculo conmigo sea nulo.
Tengo el rostro lleno de lágrimas, pero no es de tristeza, esta vez y con total sinceridad, puedo decir que agradezco el tiempo que he vivido, con un recuerdo en las manos y una trompeta en los sueños, he llorado al darme cuenta que estaba viviendo, y lo cotidiano de la vida, me hizo olvidar.
lunes, octubre 08, 2018
Coleccionamos emociones
Con el sombrero en el regazo, en señal de un eterno adiós, resignados y expectantes, los espectadores sólo coleccionan emociones, beben el recuerdo, y empuñan su destino, a un desenlace absoluto.
Hoy no importa si él lloró, si ella intentó, o si las marionetas de la historia lucharon por una causa perdida, hoy tan sólo se derrama el tiempo, como si se tratase de agua que entinta nuestros recuerdos, y yo he perdido el cabello, no quería aceptarlo hasta que subiendo las escaleras eléctricas, pude ver mi zona poco poblada.
Todo se hizo demasiado obvio, predecible, aburrido y marchito, lo único que sostiene los recuerdos, son los pilares de la nostalgia, lo que alguna vez saboreamos como si fuese el último día, los azulejos que se hacían enormes, cuando nuestra madre nos llevaba de la mano a la escuela.
Así de tajante, de lapidario, se gestó el desenlace, donde lo que menos queda es control de las decisiones, simplemente resignación, respiraciones profundas, y una sensación de rutina, el abrigo ya no puede calentar demasiado nuestro cuerpo, y la tos se hace presente a diario.
Ojala algún día los héroes puedan existir, luchen y no se desboronen, porque yo sólo veo siluetas de ejecutivos, predicadores, artistas y gente que parece saber de todo un poco, pero lo poco que queda detrás de esa corteza tan ilusoria, es un maldito payaso, como el fondant del pastel que esconde un sabor amargo, vacío y genérico.
Pude decir con total convicción, ya no quiero, ya probé o simplemente me acostumbre al autoengaño, producto de una familia disfuncional, no le echo la culpa a nadie, acepto mis circunstancias, como el que tira los dados, quizás no luché demasiado, pero lo cierto es que todo al final es lo que hay, no existen palabras exactas para maquillar los defectos, no hay libro perfecto, pero si hay perfectas equivocaciones.
Con el sombrero en el regazo, como si se tratase de un niño, una despedida a un difunto, un eterno adiós, un observador de una pecera, yo confieso el día de hoy, que intenté llenar de agua, una red, no lo hice una vez o dos, me tarde toda una vida, mi vida.
viernes, agosto 24, 2018
jueves, agosto 23, 2018
martes, junio 26, 2018
martes, marzo 13, 2018
miércoles, febrero 28, 2018
sábado, febrero 17, 2018
VNV Nation - Beloved (Subtitulada)
Algunas veces repito canciones, pero la razón es que vuelvo a escucharlas una y otra vez.
viernes, febrero 16, 2018
miércoles, febrero 14, 2018
¿Alguna vez has querido lanzarte desde un trampolín?
Yo nunca he sido demasiado fanático a las aventuras acuáticas, mucho menos lo seré de un trampolín. Sin embargo he visto a mucha gente que tiene deseos de lanzarse, y no todos generan los mismos resultados o sensaciones.
Muchos se quedan al borde del trampolín, con el deseo de que la siguiente vez si se lanzaran, pero entonces miran lo lejos que esta el agua, o dudan de la posición que tendrán y no lo hacen.
Otros por el contrario disfrutan de la idea de los desconocido, con cierto miedo deciden lanzarse, y entran con las piernas rectas como una flecha, y luego cuentan su experiencia como algo fantástico.
Pero esa sensación, esas dudas, ¿No es exactamente lo mismo que sentimos con ciertas personas?. Hago un paréntesis aquí y pienso. Si una persona no es capaz de mostrarte su pasaporte, ni sus fármacos, y encima encuentras rastros de objetos extraños como antifaces, alcohol, etc.
¿Saltarías del trampolín de la vida con esa persona? Yo creo que esto dependerá de cada quien, algunos dirán que sin duda lo harán, otros alimentaran la duda. Y por último estarán los que saltaron y te aseguraran que todo fue magnifico o una mierda.
En mi caso personal soy demasiado cotidiano, me gusta incluso recorrer el supermercado de la misma manera todas las veces que voy. Disfruto de las rutinas como hace cualquiera de mis perros, quienes comen, cagan y duermen a la misma hora.
Para mí es una armonía, una fusión de mi persona con el medio ambiente y lo que me rodea, y ante la duda de algo, al no tener las cosas claras, mi ansiedad se acrecienta y no tengo muy claro si saltaré o no del trampolín, poco a poco esa idea de saltar se convierte en angustia, en moverme de lado a lado sin tomar una decisión, en miedo, en duda.
Seguro que algunos saltaran sin duda. Y es totalmente respetable, pero para quienes somos animales de la costumbre, dudo mucho que lo hagamos.
Esta reflexión surge como una idea global de una pregunta que leí en youtube hace algunos días que decía: ¿Saldrías de tu zona de confort?
Esta reflexión surge como una idea global de una pregunta que leí en youtube hace algunos días que decía: ¿Saldrías de tu zona de confort?
lunes, febrero 12, 2018
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